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La dermatitis seborreica genera muchas dudas entre quienes se plantean un injerto capilar o ya lo han pasado: no es una alopecia ni una infección, pero su presencia en el cuero cabelludo puede condicionar tanto la planificación de la intervención como los cuidados posteriores.
Hemos hablado con el Dr. José María Úbeda, de Clínica Alpha, para entender qué es exactamente esta afección, cómo se diagnostica, cómo se relaciona con el injerto capilar y qué papel tiene el cuidado diario del cabello injertado cuando hay antecedentes de dermatitis seborreica.
En resumen:
Es una inflamación crónica de la piel que aparece sobre todo en zonas con mayor actividad de las glándulas sebáceas: el cuero cabelludo, los laterales de la nariz, las cejas o la zona detrás de las orejas. En el cuero cabelludo suele manifestarse con enrojecimiento, picor y una descamación de aspecto graso o amarillento.
Su origen es multifactorial y no se conoce por completo. Se relaciona con la actividad de levaduras del género Malassezia, presentes de forma natural en la piel, junto con la composición del sebo, la función de la barrera cutánea y la respuesta inflamatoria propia de cada persona. Factores como el estrés pueden favorecer o intensificar algunos brotes. Suele cursar de forma crónica y recidivante: periodos de mejoría que se alternan con fases de mayor actividad.
La caspa y la dermatitis seborreica están relacionadas, pero no son exactamente la misma presentación clínica. La caspa suele considerarse la forma más leve del mismo espectro: produce descamación del cuero cabelludo sin una inflamación visible importante. En la dermatitis seborreica son más habituales el enrojecimiento, el picor y las escamas blanquecinas o amarillentas sobre una piel inflamada.
Si tu duda es específicamente sobre caspa tras el injerto, en FOLIC tenemos una guía dedicada: caspa después de un injerto capilar.
El diagnóstico de dermatitis seborreica suele ser clínico, a partir del aspecto y la distribución de las lesiones. Sin embargo, otras afecciones del cuero cabelludo —como la psoriasis, la dermatitis de contacto o determinadas alopecias inflamatorias— pueden producir enrojecimiento, descamación o picor similares.
En un paciente que está valorando un injerto capilar, distinguir correctamente la dermatitis seborreica de otras patologías resulta especialmente importante, ya que su implicación para el trasplante puede ser muy distinta. En casos dudosos pueden ser necesarias herramientas como la tricoscopia y, de manera excepcional, una biopsia.
Cuando existe un brote activo o una inflamación significativa del cuero cabelludo, lo habitual es controlar primero la dermatitis y reevaluar posteriormente la indicación del trasplante. El cirujano debe valorar el estado de las zonas donante y receptora, la intensidad de la inflamación y el diagnóstico dermatológico antes de programar la intervención.
La dermatitis seborreica, por sí sola, suele tener un impacto limitado sobre la supervivencia de los injertos en comparación con otras afecciones inflamatorias del cuero cabelludo, como el liquen plano[1].
Cuando se asocia a un aumento de la caída, esta suele ser no cicatricial y potencialmente reversible una vez controlada la inflamación. Sin embargo, si existe una pérdida de densidad persistente, es importante descartar otras causas de alopecia.
Si te preocupa la caída del cabello injertado en las primeras semanas, puede interesarte también nuestro contenido sobre shock loss tras un injerto capilar, una causa distinta y también temporal.
Sí. Al ser una enfermedad crónica y recurrente, haberse hecho un injerto capilar no impide que aparezcan nuevos brotes. El objetivo del tratamiento es mantenerla controlada y reducir la frecuencia e intensidad de las recaídas, no eliminar para siempre la predisposición a padecerla.
El tratamiento depende de la intensidad y la localización del brote, y debe ser individualizado y supervisado por un especialista; el objetivo no es curarla de forma definitiva, sino controlar los brotes. Entre los tratamientos tópicos más utilizados se encuentran champús o preparados antifúngicos —el ketoconazol y el ciclopirox cuentan con bastante respaldo en estudios clínicos— y, cuando existe inflamación significativa, tratamientos antiinflamatorios prescritos por el médico.
Como medida general, conviene también identificar factores que puedan favorecer los brotes, incluido el estrés en algunos pacientes, y evitar el rascado de la zona afectada.
Durante los primeros días tras la intervención, cualquier tratamiento para la dermatitis seborreica debe adaptarse al protocolo de cuidado postoperatorio indicado por la clínica, ya que la prioridad inicial es proteger los injertos. No debe reiniciarse ningún tratamiento por cuenta propia durante esta fase. Una vez superada, el cuidado puede normalizarse dentro de una rutina compatible con un cuero cabelludo sensible.
Para la rutina de champú una vez pasada la fase inicial, puedes consultar qué champú usar tras un injerto capilar.
Conviene pedir valoración médica si aparecen:
Ante cualquiera de estas señales, lo adecuado es acudir a la clínica o a un dermatólogo antes de intentar resolverlo únicamente con productos cosméticos.
Depende de si está activa o controlada en el momento de la valoración. Lo habitual es estabilizarla antes de planificar la intervención, para realizar el trasplante en las mejores condiciones posibles.
Por sí sola, suele tener un impacto limitado sobre la supervivencia de los injertos en comparación con otras afecciones inflamatorias del cuero cabelludo.
Sí. Es una enfermedad crónica y recurrente, por lo que el injerto no impide que aparezcan nuevos brotes.
No directamente. Puede asociarse a un aumento de la caída, que habitualmente es no cicatricial y potencialmente reversible al controlar la inflamación. Si la pérdida de densidad persiste, es importante descartar otras causas.
Están relacionadas pero no son idénticas: la caspa suele ser la forma más leve, sin inflamación visible importante.
Habitualmente champús con antifúngicos como ketoconazol o ciclopirox, indicados por el especialista según cada caso.
Cuando es persistente, intensa, se acompaña de caída localizada o no mejora con el cuidado habitual.
No. FOLIC es un champú dermocosmético formulado para el cuidado habitual del cuero cabelludo sensible y del cabello injertado, con pH fisiológico. No contiene principios activos destinados al tratamiento de la dermatitis seborreica y no sustituye al tratamiento médico, que debe ser indicado por un dermatólogo o por tu clínica capilar.
Si tienes antecedentes de dermatitis seborreica y cabello injertado, el cuidado cosmético diario cumple un papel distinto al del tratamiento médico: mantener el cuero cabelludo en las mejores condiciones posibles sin interferir en él.
FOLIC está formulado para el cuidado habitual del cuero cabelludo sensible y del cabello injertado. No contiene principios activos destinados al tratamiento de la dermatitis seborreica.
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Este artículo ha sido elaborado a partir de las respuestas del Dr. José María Úbeda Pereda. FOLIC ha realizado adaptaciones editoriales de estructura, claridad y formato para su publicación.
El Dr. José María Úbeda Pereda es director médico y cofundador de Clínica Alpha (Madrid). Graduado en Medicina por la Universidad CEU Cardenal Herrera, cuenta con el Máster en Tricología y Microinjerto Capilar (AMIR) y formación como Experto en Medicina Integrada por la Universidad CEU Cardenal Herrera.
Formado en técnica FUE —incisiones, extracción manual y monitorizada—, diseño y asesoramiento de trasplante capilar (cabello, barba y cejas) y diagnóstico tricológico. Antes de fundar Clínica Alpha ejerció como médico capilar en clínicas de Madrid y Zaragoza.
Dr. José María Úbeda Pereda
Director médico · Clínica Alpha · Madrid
Otras fuentes médicas consultadas:
[1] Álvarez Suriaca X, Pedraz Muñoz J. Dermatitis seborreica y liquen plano en el trasplante capilar. Un diagnóstico diferencial crucial. Revista SEME, 2024.
[2] A comprehensive literature review and an international expert consensus on the management of scalp seborrheic dermatitis in adults. Eur J Dermatol. 2024;34(S1):4-16.