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El día 10 tras un injerto capilar marca un punto clave en el cuidado del cuero cabelludo. Es el momento en el que se retiran las costras y comienza una etapa centrada en el cuidado habitual del cuero cabelludo para acompañar el crecimiento del cabello injertado.
A continuación, el Doctor José María Úbeda, cirujano capilar y director médico de Clínica Alpha (Madrid), explica qué ocurre en esta etapa y cómo cuidarla correctamente.
Como cirujano capilar, he acompañado a cientos de pacientes en su proceso de cuidado tras un injerto de pelo. Uno de los momentos más importantes, y a menudo más desconocidos, comienza a partir del décimo día, momento en el que retiramos las costras formadas durante la cicatrización de la piel tras las incisiones realizadas. A partir de ese momento, la etapa inicial queda atrás, pero debemos tener un especial cuidado para no generar ningún tipo de malestar en la piel ni en las zonas tratadas. Este es el punto de partida de una etapa clave para consolidar los resultados del trasplante.
A partir de este momento, el cuero cabelludo comienza una etapa de renovación activa. La piel inicia su proceso de estabilización, los folículos injertados ya están firmes y seguros en su nueva posición, el tejido empieza a recuperar su equilibrio natural. De ahora en adelante, los cuidados no se centran tanto en la protección inmediata del injerto, sino en favorecer un entorno saludable y estable para que el nuevo cabello crezca fuerte y sin complicaciones.
Durante los primeros días tras el injerto, el cuero cabelludo presenta inflamación, enrojecimiento y formación de costras. Sin embargo, hacia el día 10, la piel comienza a normalizarse y los folículos implantados están lo bastante firmes como para resistir una manipulación más segura. Es un momento de renovación celular y mejora circulatoria, lo que favorece la oxigenación y nutrición de los injertos.
En esta etapa, el objetivo principal es mantener el equilibrio cutáneo: evitar irritaciones, regular la hidratación y estimular suavemente la zona para acompañar el proceso de cicatrización. No se trata de hacer más, sino de hacerlo con criterio.
La higiene sigue siendo importante. A partir del décimo día se debe utilizar un champú específico para cuero cabelludo sensible tras el injerto capilar, aplicándolo con movimientos suaves y aclarando con agua templada. El propósito no es solo eliminar residuos, sino mantener el cuero cabelludo limpio y libre de irritantes.
Es importante conocer también la técnica correcta. Consulta la guía sobre cómo lavar el cuero cabelludo tras un injerto capilar para evitar errores frecuentes en esta etapa.
Recuerda que en esta etapa debemos normalizar la caída del pelo trasplantado. Mentalizarnos en que el pelo cae, pero el folículo permanece, es clave para mantener un equilibrio mental y no dejarnos llevar por la ansiedad al ver esa caída. Si quieres entender mejor este proceso, consulta la guía sobre shock loss tras un injerto capilar.
La hidratación adquiere ahora un papel protagonista. La piel recién cicatrizada necesita mantener su barrera protectora en buen estado. Productos ligeros, calmantes y no comedogénicos ayudan a preservar la elasticidad sin obstruir los folículos.
La protección frente a factores externos resulta esencial. El sol o la contaminación pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo, por lo que conviene protegerlo —por ejemplo, con una gorra transpirable— cada vez que se salga al exterior.
Es habitual que durante esta etapa aparezca picor en el cuero cabelludo. Es una señal normal de cicatrización, pero puede aumentar si se usan productos no adecuados.
Uno de los aspectos que más recalco a mis pacientes es la importancia de la paciencia. El crecimiento capilar es un proceso biológico lento: los primeros cambios visibles suelen aparecer entre el tercer y sexto mes. Por eso, la constancia diaria en los cuidados es la clave para alcanzar un resultado natural y duradero.
Cada paso, por sencillo que parezca, contribuye al resultado final: mantener la piel sana, los folículos oxigenados y el cuero cabelludo libre de irritantes. No existen atajos; el progreso se construye día a día.
El décimo día marca el inicio del cuidado habitual del cabello injertado. A partir de aquí, el enfoque debe ser acompañar al cuero cabelludo con limpieza adecuada, hidratación equilibrada y protección constante.
Seguir las indicaciones de tu cirujano capilar, junto con un cuidado constante, es la garantía del mejor resultado posible.
Lo que verdaderamente marca la diferencia es la atención consciente, la regularidad y el respeto por los tiempos biológicos del cabello, siempre bajo la guía de tu especialista.
Cuidar tu injerto no termina con la cirugía: comienza cuando decides hacerlo con paciencia y constancia.
Doctor José María Úbeda · Cirujano capilar · Director médico Clínica Alpha (Madrid)
A partir del día 10, el champú es el eje del cuidado diario del cuero cabelludo. FOLIC está formulado con pH fisiológico, sin tensioactivos agresivos ni ingredientes irritantes, para acompañar el cuidado del cuero cabelludo sensible desde el primer lavado autorizado por la clínica.
Ver champú para injerto capilar FOLIC →
Es el momento habitual para la retirada de costras. Los folículos ya están fijados y el cuero cabelludo puede manipularse con más seguridad. Comienza el cuidado habitual con champú específico para cuero cabelludo sensible.
Sí. La caída del cabello trasplantado en las primeras semanas es habitual y forma parte del ciclo natural. El folículo permanece y el crecimiento comienza después.
Un champú con pH fisiológico, sin tensioactivos agresivos ni ingredientes irritantes, formulado para cuero cabelludo sensible. El injerto capilar, también conocido como trasplante capilar, requiere un cuidado específico desde el primer lavado.
Los primeros cambios visibles suelen aparecer entre el tercer y el sexto mes. El resultado definitivo se aprecia aproximadamente al año.
Sí. El picor es una señal habitual de cicatrización durante las primeras semanas. Puede empeorar si se usan champús no adecuados para cuero cabelludo sensibilizado.