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Tras un injerto capilar conviene mantener una alimentación equilibrada rica en proteínas, hierro, zinc, vitaminas del grupo B, vitamina D y omega-3. El objetivo no es seguir una dieta especial, sino evitar déficits nutricionales que puedan afectar al cabello y al cuero cabelludo.
El cabello está compuesto principalmente de queratina, una proteína que el organismo sintetiza a partir de aminoácidos. Para que ese proceso funcione correctamente, el cuerpo necesita un aporte suficiente de proteínas, vitaminas y minerales.
Tras un injerto capilar, el cuero cabelludo ha sido sometido a un procedimiento quirúrgico. En ese contexto, los déficits nutricionales pueden afectar al estado del cabello y del cuero cabelludo de forma más visible.
El cabello es proteína. Sin un aporte suficiente, el organismo no dispone de los aminoácidos necesarios para la síntesis de queratina. Un consumo insuficiente puede asociarse a mayor fragilidad capilar y caída.
Fuentes recomendadas:
El déficit de hierro es una de las causas más frecuentes de caída del cabello. Tras un procedimiento quirúrgico, mantener niveles adecuados es especialmente importante.
Fuentes: carne roja, legumbres, espinacas. Para mejorar la absorción del hierro vegetal, consumirlo junto a vitamina C.
El zinc participa en la síntesis de proteínas y en la división celular. Su déficit puede asociarse a fragilidad capilar y alteraciones del cuero cabelludo.
Fuentes: carne, marisco, legumbres, semillas de calabaza.
La vitamina D tiene un papel en el ciclo capilar. Niveles bajos se han asociado a mayor caída del cabello en algunos estudios. En España, el déficit es más común de lo que parece, especialmente en invierno.
Las vitaminas del grupo B intervienen en la síntesis de queratina, la producción de glóbulos rojos y la renovación celular. La biotina es la más conocida en el contexto capilar, aunque su déficit aislado no es frecuente en dietas equilibradas. Las vitaminas B6, B12 y el ácido fólico son especialmente relevantes en dietas vegetarianas o veganas estrictas.
Fuentes: huevos, frutos secos, legumbres, cereales integrales, pescado, carne.
La vitamina C favorece la absorción del hierro no hemo y participa en la síntesis de colágeno, importante para la estructura del cuero cabelludo.
Fuentes: frutas cítricas, kiwi, pimiento rojo, fresas.
Actúa como antioxidante y contribuye a proteger las células del estrés oxidativo. Se encuentra en aceite de oliva, frutos secos y aguacate.
Los ácidos grasos omega-3 contribuyen a mantener la hidratación de la piel y del cuero cabelludo y tienen efecto antiinflamatorio. Tras el injerto, cuando el cuero cabelludo puede estar más sensible, mantener un buen aporte puede ser beneficioso.
Fuentes: salmón, sardinas, caballa, nueces, semillas de lino y chía.
La hidratación es un factor básico que influye en el estado general de la piel y del cuero cabelludo. Beber agua de forma suficiente facilita el transporte de nutrientes y contribuye a mantener el equilibrio del cuero cabelludo.
La suplementación no sustituye a una alimentación equilibrada, pero puede ser útil cuando existe un déficit confirmado o cuando la dieta no cubre de forma suficiente algún nutriente clave.
Los más habituales en el contexto del cuidado del cabello injertado:
Ante cualquier duda sobre suplementación, consulta con tu médico o especialista.
El alcohol interfiere con la absorción de varios nutrientes clave para el cabello, entre ellos el zinc, el hierro y las vitaminas del grupo B. Además, tiene efecto deshidratante y puede aumentar la inflamación. Se recomienda evitarlo o reducirlo al mínimo en las semanas posteriores al injerto, según indicación de la clínica.
Las dietas muy bajas en calorías o con restricciones severas pueden provocar déficits nutricionales que afectan al ciclo capilar. No es el momento de iniciar una dieta estricta de adelgazamiento justo después de un injerto.
Una dieta alta en azúcar y productos ultraprocesados puede favorecer procesos inflamatorios y dificultar la absorción de micronutrientes.
Algunos suplementos como el omega-3 a dosis muy elevadas o la vitamina E en altas dosis pueden tener efecto anticoagulante. En el periodo posterior al procedimiento, conviene comentar con la clínica cualquier suplementación que se esté tomando.
La alimentación ayuda a aportar los nutrientes que el organismo necesita. El cuidado externo ayuda a reducir la irritación y mantener el equilibrio del cuero cabelludo.
Ambos forman parte del mismo objetivo: cuidar el cuero cabelludo y el cabello injertado a largo plazo.
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| Nutriente | Para qué sirve | Fuentes principales |
|---|---|---|
| Proteínas | Síntesis de queratina | Huevos, pescado, carne, legumbres |
| Hierro | Oxigenación del cuero cabelludo | Carne, legumbres, espinacas |
| Zinc | Síntesis proteica y celular | Carne, marisco, semillas |
| Vitamina D | Ciclo capilar | Exposición solar, pescado azul |
| Vitaminas del grupo B | Queratina y renovación celular | Huevos, frutos secos, legumbres, pescado |
| Vitamina C | Absorción del hierro, colágeno | Cítricos, kiwi, pimiento |
| Omega-3 | Hidratación y antiinflamatorio | Salmón, sardinas, nueces |
Siempre según indicación de la clínica o especialista.
Tras un injerto capilar conviene mantener una alimentación equilibrada rica en proteínas, hierro, zinc, vitaminas del grupo B, vitamina D y omega-3. El objetivo no es seguir una dieta especial, sino evitar déficits que puedan afectar al cabello y al cuero cabelludo.
Las más relevantes son la vitamina D, las vitaminas del grupo B (biotina, B6, B12, ácido fólico) y la vitamina C. Si la dieta es equilibrada, no siempre es necesaria la suplementación. Ante cualquier duda, consulta con tu especialista.
Sí. La biotina participa en la síntesis de queratina y no existe contraindicación para su uso tras un injerto capilar. Si la dieta ya incluye huevos, frutos secos y legumbres, el aporte suele ser suficiente.
Se recomienda evitarlo en las semanas posteriores al injerto. El alcohol interfiere con la absorción de nutrientes clave y puede aumentar la inflamación. Sigue siempre la indicación de tu clínica.
No necesariamente. La suplementación es útil cuando existe un déficit confirmado. Antes de tomar cualquier suplemento, consulta con tu médico o especialista.
Principalmente el alcohol, las dietas muy restrictivas y el exceso de ultraprocesados. También conviene comentar con la clínica cualquier suplementación con posible efecto anticoagulante.
Contenido elaborado por la Dra. Fabiola Floridia, médico nutricionista.